Artistas quindianos donarán sus obras por una buena causa
La fundación Lazo Rosa busca recaudar recursos para
campañas de prevención contra el cáncer.
Con una exposición de 17 artistas quindianos y uno argentino, y
además una subasta de las obras, la fundación Lazo Rosa Colombia buscará
recaudar recursos para sus campañas de prevención contra el cáncer en el
Quindío.
Según Julieth Tejada Gil, presidenta de la fundación, los
artistas se unieron donando una o dos obras que estarán durante tres días
exhibidas en el Bolo Club de Armenia, entre el 1 y 3 de septiembre y el 4 del
mismo mes se venderán estas creaciones en una velada que comenzará a las 7:00
de la noche.
“A todos los quindianos que les guste el arte y las causas
sociales los invito a que se vinculen a esta gran obra”, dijo Tejada.
Las piezas en su mayoría son pinturas y fotografías de
reconocidos artistas del departamento como el maestro Henry Villada; la
especialista en arte digital y muralismo Viviana Spinoza; la ganadora del
concurso Sony World Photography Awards, Johana Peña y Gustavo Villegas que
viajará desde Nueva York para estar en la inauguración de la exposición.
También estarán las obras de Mayo Mejía, Diego Pava, Jorge
Gustavo Valencia, Juan José Salazar, Luis Capdevilla, Alex Montoya, Yolanda
Arango, Carlos Alberto Jiménez, Mildred Eugenia Gutiérrez, Juan Carlos
Marmolejo, Daniel Carvajal y César Duque.
La fundación también brinda transporte, alimentación y pañales a
personas de escasos recursos que padecen cáncer. Actualmente unas 28 personas
(niños y adultos) se benefician de la labor que presta Lazo Rosa en el
departamento. “Todo lo hacemos en aras de mejorar sus condiciones de vida”, explicó
la presidenta de la fundación.
Y señaló que también brindan asesorías jurídicas para instaurar
derechos de petición, acciones de tutela y desacatos frente a los tratamientos
médicos.
Por su parte el maestro Henry Villada manifestó que los artistas
no pueden estar ajenos a este tipo de causas, “el compromiso es acompañar y
abrazar estos procesos y si el trabajo de nosotros puede ayudar a una fundación
a menguar el dolor de unas personas enfermas de cáncer pues ahí tenemos que
estar”.
La iniciativa surgió luego de que el año pasado, el artista
argentino Luis Capdevilla donó una de sus obras tras participar en el cierre de
una jornada de prevención contra el cáncer.
“El maestro nos donó la obra y ahí nació la idea, empezamos a
contactar a los artistas y lo más bonito fue que ninguno titubeó para decirnos
que sí”, contó Tejada.
El 1 de septiembre será el cóctel de inauguración con los
artistas e invitados.
El 10 de agosto de 1942 nació en Filandia,
Quindío, Jairo Obando Soto, artífice de la colección ‘Mis afectos’ que por
estos días se expone en laCasade
la Cultura de Barcelona. Obando, con voz pausada, típica de un hombre de su
edad, dialogó con LA CRÓNICA sobre los detalles de esta muestra artística
compuesta por 11 retratos donde el propio público se vincula de manera íntima.
Maestro Obando, sobre su última colección, ¿de qué se trata?
Se llama ‘Mis afectos’. Es una colección de 11 retratos de diferentes
personajes, por ejemplo, Hugo Chávez, por quien siento una gran admiración;
está Ernesto Guevara, que es un ícono indiscutible de la rebeldía; está mi
nieta y mi nieto, también el viejo maestro del que ya hablé, Antonio Madero;
Julio Cortázar, que creo es el mejor escritor que ha existido en la Tierra;
Ernesto Sábato, el pintor Amadeo Modigliani, de quien creo fue más un poeta que
pintor por la belleza de su obra, y otros a quienes les he dedicado un profundo
homenaje.
Háblenos sobre la técnica en la que sustenta ‘Mis afectos’.
Yo, muy tradicionalmente uso los materiales de siempre. He hecho pintura
básicamente al óleo, ha sido mi material favorito para pintar; últimamente a
esa pintura le he incorporado algunos elementos como espejos y relieves que, a
su vez, aparte de mostrar al personaje retratado, también muestra a quien
observa, en un afán por vincular al público con la obra.
En este momento, ¿dónde reposa la obra?
Se están exponiendo en este momento en la casa de la cultura de Barcelona, es
mi intención mover esta colección a varios municipios, todo depende de la
accesibilidad que me brinden.
En su obra se denota mucho el relieve, ¿por qué esta tendencia?
Como nopuedoabandonar
la idea del modelaje y la arcilla hice muchas pinturas en las que incorporo los
relieves como forma para extraer la imagen de ese plano de dos dimensiones en
el que se convierte un lienzo.
¿Cuándo y cómo inicia su carrera artística?
Inicié modelando cerámica y pintando, este fue el fundamento con el cual
incursioné en el mundo de la escultura, eso fue por allá en los años 60 cuando
también ingresé a la Escuela Distrital de Cerámica, yo quería pintar, pero fue
lo que se me presentó en el momento.
¿Qué le dejó ese proceso inicial?
Todo, allí aprendí los rudimentos de la escultura y la pintura, este fue
el inicio de mi formación y por lo tanto fueron mis primeros pasos en el camino
de las artes plásticas, hoy, tras tantos años desde aquel entonces, aún sigo
trabajando en este campo.
¿Cuándo realizó su primera exposición?
Fue por esa misma época, en los años 60. A partir de ahí, cuando descubrí que
no podía seguir con la cerámica porque en el fondo no me gustaba tanto, me
dediqué a pintar. Esto fue por allá en el año 67, un año muy productivo porque
también efectué mi primera exposición que recuerdo se llamó ‘Vidas y rostros’,
una colección de retratos que se mostraron en la galería La Rebeca de Bogotá.
¿Qué siguió luego?
Pasé de Bogotá a Cúcuta donde permanecí por más de 40 años. Allí trabajé en el
instituto de Bellas Artes e hice mucho trabajo artístico, tengo allí un mural
muy reconocido en la plazoleta Luis Carlos Galán y otras obras importantes.
¿Se podría decir que fue en Cúcuta donde Obando adquiere esa
madurez artística?
Claro que sí. Allí maduré bastante como artista, aun cuando esa idea de artista
no me la dio la escuela, me la regaló un viejo al que quise mucho, Antonio
Madero, quien falleció hace pocos años. Él fue el director en sus inicios de la
Escuela de Arte de Bogotá.
¿Por qué después de todos esos años, decide retornar al Quindío?
Retorné al Quindío hace unos ocho años por cuestiones de tipo familiar que no
vienen al caso.
¿Tiene una musa de la inspiración?
No, soy un ser materialista que no cree
en musas o inspiraciones divinas. Todo lo quehagosale
de una intención, es un proceso de creación que toma su tiempo y en el que yo
encuentro los insumos para crear. Lo de las musas es un cliché artístico muy
trillado.
En el marco de la inauguración se hará el lanzamiento del libro Allá tu cielo
no es el mío, obra de poemas cuyo autor es el maestro Jairo Obando. Sobre
la obra, el libro y sus proyectos, LA CRÓNICA habló con el artista nacido en el
municipio de Filandia.
¿De dónde es Jairo Obando Soto?
Nací en Filandia, pero mi infancia la pasé en Armenia, luego me fui para Bogotá
en donde estuve muchos años y finalmente viví largo tiempo en Cúcuta y estoy
aquí en la capital quindiana.
¿Cuántos años tiene y desde cuándo está pintando?
Tengo 75 años y creo que estoy pintando desde el año 1967, tenía como 22 años,
yo recuerdo que desde pequeño dibujaba y parece que no lo hacía mal.
¿Dónde estudió?
La primaria en Armenia y luego el bachillerato en Bogotá y asistí a la escuela
de Cerámica. Siendo niño quería estudiar música, pero aquí no había dónde. Mi
papá era amigo de un músico de la banda municipal y entonces le dijo que me
enseñara y me dio un cuaderno para que me lo aprendiera y hasta ahí llegó mi
afición por la música. Quise aprender entonces dibujo pero tampoco había dónde.
Recuerdo que recién se pasó la alcaldía para la calle 23, allá hicieron una
muestra con motivo de alguna celebración, y aunque estaba muy joven me di
cuenta de que eran unas copias que había visto en alguna parte.
¿Qué pasó entonces?
Me fui de 13 o 14 años para Bogotá y un poco casualmente terminé metiéndome a
la escuela distrital de Cerámica a estudiar cerámica que de algún modo esa es
mi profesión. Yo trabajo con el volumen, con la escultura, pero ello requiere
espacios muy adecuados, donde uno pueda hacer mugre porque cuando se trabaja
con barro, yeso o con cemento no se puede hacer uno en un apartamento, así que
la estudié y la practiqué poco. Hice una exposición de cerámica en el parque La
Independencia de Bogotá recién salido de la escuela y no la volví a trabajar
como tal, pero me dediqué a la pintura a la que me llevó la misma cerámica como
se hacía en esa época.
¿Cómo es su pintura, qué representa?
Yo la llamo un poco ecléctica, una tendencia hacia lo abstracto pero sin
abandonar por completo la figura. No la definiría como abstracta ni como
figurativa, trato de no estar muy perdido en el pasado, ni tampoco con las
extravagancias del muy célebre arte contemporáneo. Trato de estar entre las dos
épocas entre la figura convencional y el arte moderno.
¿Cuál es el tamaño de sus obras?
Me gustan los formatos de más de un metro, de 1,50 m y 1,80 m, pero también si
tengo un pequeño formato de tela lo trabajo.
¿Y la técnica?
El óleo por lo general, utilizo mucho la espátula, pero también mezcló los
pinceles, según las circunstancias.
¿En qué se inspira cuando va a pintar?
Una pregunta difícil de contestar. Esa idea de la inspiración no ha calado
mucho en mí, diría que se me ocurren cosas, como series sobre algo y la voy
maquinando y me decido, por eso en mi trabajo hay una especie de repeticiones,
aunque hay diferencias lógicas en colores.
¿Cómo así una serie?
Significa una serie de 10 obras sobre la misma temática. En la exposición en
Maqui vamos a ver, una serie de 6 esculturas de madera de un metro y 1,50 m.
Vamos a ver 11 de otra serie que varía entre los tonos, una parte es roja, otra
azul, otra amarilla, otras serie de 6, una serie adherida a una superficie.
¿Ya había realizado alguna exposición en el Quindío?
Claro, la primera hace unos 10 años en el Armenia Hotel. En Bogotá hice un par
de exposiciones cuando recién salí de la escuela, me fui y cuando regresé a la
capital de la República hice otras cuantas. A nivel internacional expuse en
Caracas y una muestra colectiva en La Casa de las Américas en La Habana, Cuba.
¿Hasta cuándo van a estar sus obras en el Maqui?
En teoría son 45 días, pero pueden estar un mes.
¿Para este año hay otra exposición de Jairo Obando en el Quindío?
Se está estudiando una en la sala Roberto Henao Buriticá de la gobernación,
pero aún no hay nada concreto.
Variaciones
Sobre
la obra del maestro Jairo Obando Soto, dice la curadora Martha González:
Trabaja
tanto la pintura como la escultura, inscribiéndose en la abstracción geométrica
en la cual predominan los colores planos, las figuras y las líneas. La lógica y
el cálculo organizan la obra geométrica lo cual se aviene muy bien con el
temperamento del artista.
En
sus últimas series, ha regresado a la escultura adaptándola a situaciones
contingentes de espacio que resaltan su recursividad reemplazando los
materiales tradicionales por madera rígida, pero conservando los colores planos
signo distintivo de lo geométrico. En la escultura los vacíos recuerdan a Henry
Moore, una de sus grandes influencias en el plano internacional. Obando nos
muestra cuerpos femeninos que, a pesar de la dureza del material y de los
trazos geométricos, conservan su sensualidad.
Germán Rojas Arias
LA CRÓNICA JULIO 17 DE 2017
EL TIEMPO
21 DE JULIO DE 2017
Exposición
En la sala Roberto Henao Buriticá de la gobernación del Quindío, se llevó a cabo el lanzamiento de la obra del gran maestro y artista de la región, Jairo Obando, llamada Trazos y huellas, que tuvo aproximadamente dos años de preparación.
LA CRÓNICA DEL QUINDÍO - ARMENIA - 8/julio/2019
Murió en Armenia el 10 de agosto de 2019.
Amigos del artistas Jairo Obando se reúnen para dar último adiós al maestro
Este lunes, artistas amigos del maestro Jairo Obando Soto, se reúnen para despedir al pintor filandeño.
Jairo Obando Soto, QEPD
El artista que falleció el pasado 10 de agosto tendrá sus honras fúnebres este lunes a partir de las 9:00 de la mañana. Desde el Fondo mixto de la cultura y las artes del departamento del Quindío, se envió un mensaje de condolencias y se invitó a este acto.
“El Fondo mixto lamenta profundamente el fallecimiento del maestro Jairo Obando e invita a los artistas de la ciudad a acompañar a su familia. este lunes de 9:00 a 11:00 a. m. en la funeraria Los Olivos nos reuniremos un grupo de artistas amigos del maestro, cordialmente los invitamos a unirsenos, gracias por su atención”.
El maestro, que también escribía poemas, en 2017 presentó su obra Allá tu cielo no es el mío. Nació en Filandia pero se crió en Armenia, también vivió en Bogotá y en Cúcuta durante muchos años. Tenía 77 años de edad y se inició en el arte desde 1967 cuando tenía 22 años. En una entrevista para LA CRÓNICA en 2017 explicó sus trabajos, que “yo la llamo un poco ecléctica, una tendencia hacia lo abstracto pero sin abandonar por completo la figura. No la definiría como abstracta ni como figurativa, trato de no estar muy perdido en el pasado, ni tampoco con las extravagancias del muy célebre arte contemporáneo. Trato de estar entre las dos épocas entre la figura convencional y el arte moderno”.
En él se realizaba a cabalidad el
"vir bonus" que proponía Catón El Censor, no tanto por su acendrada
bondad sino -de modo especial- por su talento y audacia y por su ánimo y
entereza admirables para consolidar una formación intelectual y universitaria,
ante las vicisitudes presentadas en su juventud, altamente superadas.
Nació en Filandia el lo. de junio
de 1906 y murió en Calarcá el 3 de octubre de 1960. El 28 de abril de 1938 obtuvo
de la Universidad
del Cauca el título de doctor en Derecho y Ciencias Políticas con su
monografía: "Las principales escuelas económicas" que, según el
presidente de tesis, doctor Alfredo Constaín, reveló en su autor un penetrante
espíritu de investigación y un dominio completo en tales materias. En la página
de gratitud de su tesis de grado mencionó al médico y escritor Carlos Uribe
Piedrahíta (1897-1951), rector de la Universidad del Cauca y autor de "Toá"
y "Mancha de aceite", "quien me ennortó en hora incierta",
escribe el nuevo abogado.
El doctor Naranjo fue profesor de
castellano en la citada universidad, miembro del Consejo Directivo y jefe de
Redacción y colaborador de la “Revista Jurídica de la Universidad del Cauca”.
En el Gran Caldas fue diputado a la
Asamblea y secretario de Educación; magistrado del Honorable
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (1943-1947), que comprendía los
circuitos judiciales de Apía, Armenia, Belén de Umbría, Calarcá, Filandia,
Pereira y Santuario, con jurisdicción en diez y ocho municipios y ocho corregimientos;
concejal de Pereira, notario lo. de Calarcá y otros cargos en la rama
jurisdiccional.
Aspecto central de su
temperamento fue su apasionado amor por la gramática y su vocación de filólogo.
Causaba placer su conversación de afilada hipérbole, amena, inteligente, en
punzantes actitudes de dramático humor, como eran una fiesta intelectual -al
calor de unas copas- sus charlas sobre literatura, historia, filología, derecho,
que configuraban un ingenio descollante y entusiasta.
Fue un magistrado de singular
brillantez, ecuánime en sus determinaciones, atinado en sus providencias,
juicioso en sus conceptos, con términos muy ajustados y selectos como fueron
sus escritos literarios, siempre fiel a la sublime disciplina que, como
enseñaba Ulpiano, consiste en la constante y .perpetua voluntad de dar a cada
uno lo que le pertenece como suyo. Horacio Naranjo Martínez tuvo muy presentes
la esperanza, la fe y la fortaleza en la estructura de su vida, como lo
instituye Erich Fromm en "La revolución de la esperanza".
Es uno de los grandes hijos de
Filandia y valiosa personalidad de la comunidad grancaldense.
Su poesía es la línea sutil de la
ternura y su retórica la que impone el corazón. Nació en Filandia el 17 de
agosto de 1922 y murió en Medellín el 9 de octubre de 1992, donde se había
radicado desde 1949.
En 1966 publicó su libro "Palabras
heridas", que mereció elogiosos comentarios de la crítica nacional, y en
1978 divulgó su "Isla de paz'', canto a Filandia. En 1995 fue editada su
obra póstuma "Girasoles poéticos". Sus poemas han sido publicados en
suplementos literarios de periódicos y revistas de Colombia, Costa Rica y
Nicaragua. Su nombre figura en el "Diccionario de Escritores
Colombianos" editado en Barcelona por Plaza-Janés.
Fue socia de número del centro
Poético Colombiano y El Pequeño Parnaso de Bogotá; y en Medellín integrante de
las tertulias Fernando González, de La Amistad de Antioquia y del Centro Literario
Antioquia. Con la intervención de los poetas Jorge Robledo Ortiz y Jorge
Montoya Toro fue seleccionado el material lírico para la obra "Poetisas de
Antioquia" (1981), con la ilustración del maestro Pedro Nel Gómez y el
prólogo de Juan Roca Lemus (Rubayata), donde figura con honor nuestra
Esthercita. Fue incluida en Poemas I y II (1986) del Centro Poético de Bogotá.
Ofreció recitales en Medellín, Bogotá, Filandia y fue jurado en importantes
concursos de declamación. Actuó en temporadas teatrales y perteneció al grupo
cultural "Los 18" de Medellín.
La diafanidad de la poesía de
nuestra coterránea -de fuerte y auténtica vocación- es un hechizo que nos
cautiva por su concepción y expresión profundamente sentidas. El terruño, el
amor, el rechazo de las injusticias sociales, el dolor, los recuerdos y las
evocaciones, la belleza y la ternura, son constantes rigurosas de nuestra poeta
de honda emoción, ardiente y original, que ha expresado en dulcísimos versos,
llenos de entusiasmo, los sencillos y sinceros sentimientos de su corazón y de
su sensible espíritu. Versos de claridad cristalina y vigor de forma, nacidos
en las profundidades del alma, que nos sumerge en la finura y belleza de su
dilatada creación poética.
Nuestra querida poeta está
inscrita entre los grandes de la verdadera poesía, aquella que posee la imagen
y la fuerza de lo genuino, de lo fecundo y de lo deslumbrante. Esta
sensibilidad de alma por su autenticidad y lucidez, por su obsesión en la
fuerza superior del amor, bien puede proclamar como el gran Macedonio
Fernández: "No creo en la muerte de los que aman, ni en la vida de los que
no aman".
Por petición de la biblioteca
Jesús Rincón y Serna del Liceo Andino, la Casa de Poesía Silva de Bogotá, cuya directora es
la poeta María Mercedes Carranza, donó una placa en recuerdo de Esthercita, la
cual fue colocada en el exterior de la casa No. 5-14 de la carrera 5a. de
Filandia.
Jaime Naranjo Orrego
Filandia, Quindío
Publicado en el diario La Crónica
del Quindío
Armenia – 28/sept/96
"Hacer de la piel geografía y mostrar un erotismo pasivo, de autocontemplación y entrega, es el camino que se elige para romper las ataduras. En este sentido, hay que tener en cuenta a poetas como Nelly Upegui (1923-1975) y Esther López Martínez, que asumen tópicos y formas que muestran una gran capacidad para hacerle trampa a la convención social con el fin de expresar sus más íntimos anhelos". Quindío vive en su poesía- Antología poética del siglo- Prólogo, selección y notas de Carlos Alberto Castrillón (474 páginas, 94 poetas). Tercer Mundo Editores, Bogotá, primera edición enero del 2000.
NOVIEMBRE 22 DE 2020
Me encontré en la vida con… Esther López Martínez
Autor : Gabriel Echeverri González
Esther López Martínez.
Palabras heridas, Isla de paz y Girasoles poéticos, los 3 libros de la poeta quindiana Esther López Martínez, los cuales merecieron elogios del mundo cultural.
Distinguida dama, poeta valiosa nacida en Filandia, Quindío, el 17 de agosto de 1922 y fallecida el 9 de octubre de 1992 en la ciudad de Medellín, sus padres Juan López y María Martínez. Abuelos paternos Vicente López y Dolores Castaño y abuelos maternos Jesús Martínez y Dionisia Martínez.
Cursó sus estudios hasta culminar su bachillerato en el colegio Sagrado Corazón de Jesús de las Hermanas Bethlemitas de su ciudad natal y en Medellín en el Instituto Cultural Colombo Británico, periodismo en el Sena y en el Círculo de Periodistas de Antioquia. En la ‘Colina Iluminada’ ocupó su primer cargo como directora municipal de estadística.
En 1949 fijó su residencia en la capital de la montaña, trabajó en el Juzgado Cuarto del Trabajo, el Banco de Colombia durante 20 años, en esta institución mostró sus dotes culturales como corresponsal de la revista del banco.
Desde muy joven se destacó por sus dotes literarios que desarrolló con mayor énfasis en los círculos culturales de Antioquia, hizo parte de grupos de teatro, miembro del grupo cultural Los 18, del Centro Literario de Medellín, del Centro Poético Colombiano, de El Pequeño Parnaso de Bogotá, del grupo Maestro Fernando González y de otras organizaciones donde florecieron sus excepcionales condiciones de poeta.
De alto vuelo
El escritor y crítico Carlos Alberto Castrillón —amplio conocedor de la poesía colombiana y regional— señaló sobre la luminosa cantora quindiana (1): “(…) Hacer de la piel geografía y mostrar un erotismo pasivo, de autocontemplación y entrega, es el camino que se elige para romper las ataduras. En este sentido, hay que tener en cuenta a poetas como Nelly Upegui y Esther López Martínez, que asumen tópicos que muestran una gran capacidad para hacerle trampa a la convención social con el fin de expresar sus más íntimos anhelos (…)”. En su antología, Castrillón inserta un bello poema de Esther, un canto elegante y armonioso:
Tal vez otro domingo…
Día:/Domingo./Abro la puerta / y el sol juega / unos instantes/ con mi rostro. /Recibo / los periódicos / y empiezo a contabilizar / letras y frases. / Vuelvo / a pesarlas / y sin afanes / me detengo / a estudiarlas. / Otro día / quise / contabilizar / piedras, / árboles / y peces. / Y dejé /que mi cuerpo/ jugara con el agua. /Tal vez otro domingo / llegue alguien / a contabilizarme /también / en su memoria/.
Su vida y su obra es analizada por Angie Vanessa Ramírez Castillo en un trabajo universitario del programa de español y literatura de la Universidad del Quindío, con un valioso interés teórico y un análisis a fondo de su hondo mensaje femenino: “El propósito de esta investigación es la recuperación de la voz poética de Esther López Martínez por medio de una monografía crítica, la cual consiste en la construcción de la bibliografía, la elaboración del perfil de la poeta, el panorama crítico de sus obras literarias, la identificación de la tendencia poética y los simbolismos que predominan en su poesía(…)” (2).
Ramírez Castillo abunda en datos preciosos sobre la voz femenina en la poesía colombiana, incluida en antologías como Poesía colombiana del siglo XX escrita por mujeres, Tomo I, realizada por Cuesta y Ocampo; Poetas de Antioquia con Jorge Robledo Ortiz y Jorge Montoya Toro; Diccionario de Escritores Colombianos, publicado en Barcelona, España, por la reputada editorial Plaza y Janés; poemas I y II del Centro Poético Colombiano de Santafé de Bogotá y, desde luego, en la antología de Carlos Alberto Castrillón, ya mencionada.
La mirada de sus paisanos
El ilustre escritor y académico Álvaro Camargo Bonilla (3) destacó su biografía de mujer meritoria y culta, con la inclusión de varios poemas, uno de ellos, Pétalos muertos: “Siembra un poco/ de tu cosecha /en mis manos, /deja caer tus sueños/ uno a uno, / deja que me pierda / en tu divagaciones, / hoy que estoy / sedienta de palabras, / hoy que transito / por un horario lento, / hoy que veo la niebla / —acariciar la tierra– / hoy que pongo, / siete pétalos muertos / sobre mi piel / de ausencia/”.
En el mismo sentido, el intelectual Jaime Naranjo Orrego (4), en una bella página sobre su ilustre coterránea, expresó, entre otras cosas: “(…) Nuestra querida poeta está inscrita entre los grandes de la verdadera poesía, aquella que posee la imagen y la fuerza de lo genuino, de lo fecundo y de lo deslumbrante. Esta sensibilidad de alma por su autenticidad y lucidez, por su obsesión en la fuerza superior del amor, bien puede proclamar como el gran Macedonio Fernández: ‘No creo en la muerte de los que aman ni en la vida de los que no aman’”.
Su obra
Escribió 3 libros que merecieron el elogio de la crítica y del mundo cultural del país: en 1966 Palabras heridas; en 1978 Isla de paz, dedicado principalmente a su bella ciudad natal y dejó un libro inédito, Girasoles poéticos, publicado como obra póstuma por su sobrino Jaime Alberto López Ramos. En el prólogo de este libro, su autor Miguel Peláez Posada, dice con emoción: “Ella ama al hombre y lo considera un peregrino en su itinerario poético. En su presencia se siente como una niña asustada y se refleja en sus pupilas. Cuando el hombre se desvanece físicamente es entonces cuando mueren sus palabras y esculpe en el pensamiento la imagen metafísica de quién penetró en su espíritu y su carne y dejó ideas que reclaman la reflexión (…)”.
Condecoraciones
Recibió múltiples reconocimientos y condecoraciones del concejo, la alcaldía y la oficina de cultura de Filandia; de autoridades culturales de la ciudad de Medellín y de Bogotá. La Casa de Poesía Silva de Bogotá le rindió un bello homenaje en enero de 1993, con una significativa placa, instalada en la puerta de la casa donde nació, allí permanece como el recuerdo imperecedero de una de las hijas ilustres de la bella ciudad quien con su palabra y su ejercicio cultural, la puso en un alto sitial.
Fue en su prolífica existencia jurado de concursos de declamación y dio recitales en varias ciudades del país, en Bogotá, en Medellín y en su propia tierra.
Con la ayuda de los escritores que han observado a la gran poeta, y el aporte valioso del ilustre escritor, antropólogo y amigo Roberto Restrepo Ramírez, uno de los más fervientes apóstoles de la ‘Colina Iluminada’, entrego esta semblanza a los apreciados lectores, sobre una mujer que con mucho tesón y fortalecida por su llama interior, forjó una existencia en los cánones más exigentes de la poesía y la cultura, brillando con luz propia en los escenarios exigentes de la literatura. Poco conocida entre nosotros, sus largos años en Medellín la conectaron con el rico trabajo lírico antioqueño y colombiano, donde brilló con su excelente obra, con poemas que hacen parte de las antologías.
Esther López Martínez dejó un legado con su palabra bien escrita para que las nuevas generaciones se acerquen a sus libros con aprecio y agradecimiento, una mujer que elevó su trabajo literario, un recuerdo que permanece en su poesía.
1) Castrillón, Carlos Alberto. Antología de la poesía en el Quindío. Gobernación del Quindío. Oficina de Cultura.
2) Ramírez Castillo, Angie Vanessa. 2017. La voz poética de Esther López Martínez. Programa de español y literatura. Universidad del Quindío.
3) Camargo Bonilla, Álvaro Hernando. 26-10-12. Biografía de Esther López Martínez. Blogspot Camino del Quindío.
4) Naranjo Orrego, Jaime. 28-09-96. Personajes del municipio de Filandia. LA CRÓNICA DEL QUINDÍO.
De este escritor que vivió en función de su
inteligencia, nuestro Luis Vidales escribió: "La Bolivariada de Rincón y
Serna es una auténtica epopeya, tal como lo concibió en su expresión verbal el
cantor de las tribus heráclidas o como
la practicaran kasidas y juglares en las remotas épocas anteriores a la llamada
edad moderna. Tal vez se puede decir, sin exagerar, que América no había dado
una epopeya del orden clásico de esta".
Rincón y Serna nació en Filandia el 1o. de abril de 1905,
en la vereda La Julia, como él enfatizaba al referirse a su región natal. En
Popayán recibió de la Universidad del Cauca el título de doctor en Derecho y
Ciencias Sociales y Políticas. Fue concejal de Morales (Cauca), Aranzazu y
Filandia; diputado a la Asamblea de Caldas y presidente de esa corporación.
Tras dos años de residencia en Armenia se
radicó en Bogotá el 30 de septiembre de 1948 donde murió el 13 de junio de
1990. Fue autor del primer himno a Filandia, que jamás debió ser eliminado.
Fue un destacado hombre de letras, cuya constante fue
el precepto cervantino: “La pluma es lengua del alma”. Hizo traducciones del
griego, el latín, el italiano, el portugués, el francés y el inglés; fue
miembro de la Sociedad Bolivariana y de la Asociación de Escritores y Artistas
de Colombia, y fue presidente de la Academia Hispanoamericana de Filosofía y Letras.
El escritor Héctor Ocampo M. publicó un libro
biográfico sobre nuestro compatriota denominado “Rincón y Serna, el último
humanista”. Dirigió y escribió en El Liberal de Popayán; en Relator de Cali; El
Espectador, El Tiempo, La República de Bogotá y La Patria de Manizales, así
como en otros diarios y revistas nacionales y extranjeros.
De él escribieron de manera elogiosa presidentes de
Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador y Venezuela, lo mismo que poetas, escritores e
historiadores de renombre: Alfonso Reyes, Vicente Lecuna, Rafael Maya, Luis
Vidales, Luis Eduardo Nieto Caballero (Lenc), Edgardo Ubaldo Genta, Gonzalo
Ríos Ocampo, entre otros.
Sus constantes lecturas e investigaciones
configuraron en él, como dijo Rafael Maya, "una vasta y sólida
cultura". Vidales afirmó que "Rincón y Serna queda consagrado con La
Bolivariada como uno de los poetas representativos de lo mejor de la cultura
colombiana. A esta proeza de su lenguaje épico contribuye no poco su
familiaridad de cerca de 30 años con el idioma griego, el que conoce
profundamente y de cuyos poetas es afortunado
traductor a nuestra lengua".
Lenc escribió que "La Bolivariada es una
epopeya, la única de que podemos enorgullecernos en Colombia, porque la
iniciada por Julio Arboleda sobre Gonzalo de Oyón queda inconclusa". Ríos
Ocampo anotó: "El autor de La Bolivariada pasa con ella a ocupar un puesto
brillantísimo en el concierto de los poetas americanos". Horacio Gómez
Aristizábal afirma en "Lo que el
Quindío le ha aportado a Colombia" que "Jesús Rincón y Serna es
siempre en la poesía un alma ávida de sabiduría y de infinito. Respira cultura
por todas partes. Es el auténtico “scholar” inglés. Su creación es inefablemente
dolorosa y exultante. Este artista no aspira sino a expresarse en forma vital y
estremecedora".
Publicó las siguientes obras: "La
Bolivariada", epopeya de alta resonancia tenida por la crítica como la
obra máxima de la literatura colombiana en la esfera de la epopeya; "Los
poetas griegos", de temática humanística -como todas sus obras- Homero,
Hesíodo, Orfeo, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Tirteo, Píndaro,
Anacreonte, Teócrito; "Periplo", con ensayos sociológicos sobre
España, París, Italia, Roma, Atenas, Viena, Amsterdam, Alemania y Nueva York,
lugares que visitó; "La última lámpara", novela sociológica sobre la
última conflagración mundial; "El sueño de los búhos", tragedia pacifista sobre el nazismo y la segunda
guerra mundial; "Palabras de amor", poesía lírica; "El nuevo
cantar", poesía mística en versículos; "Cuentos de hadas para
niños" y una versión de la "Balada de la cárcel de Reading", de
Oscar Wilde.
Donación y reconocimiento
Donó a la biblioteca del Liceo Andino de la Santísima Trinidad
de su ciudad natal trescientos setenta y un libros sobre filosofía, ciencias
sociales, religión, lingüística, ciencias puras y aplicadas, arte, historia y
literatura.
El 29 de mayo de 1987 -con motivo del cincuentenario
del Liceo- dictó en el aula máxima una conferencia de excelencia lírica, de
belleza como norma de la verdad y de “fe en la que afirma la victoria del
espíritu”. Fue una exaltación de la patria chica y de la cultura. Como un
homenaje y reconocimiento a su trayectoria y a su obra, la biblioteca del Liceo
Andino lleva el nombre de tan preclaro hijo de Filandia.