sábado, 6 de septiembre de 2014
Horacio Naranjo Martínez
Esther López Martínez
"Hacer de la piel geografía y mostrar un erotismo pasivo, de autocontemplación y entrega, es el camino que se elige para romper las ataduras. En este sentido, hay que tener en cuenta a poetas como Nelly Upegui (1923-1975) y Esther López Martínez, que asumen tópicos y formas que muestran una gran capacidad para hacerle trampa a la convención social con el fin de expresar sus más íntimos anhelos".
Quindío vive en su poesía- Antología poética del siglo- Prólogo, selección y notas de Carlos Alberto Castrillón (474 páginas, 94 poetas). Tercer Mundo Editores, Bogotá, primera edición enero del 2000.
Me encontré en la vida con… Esther López Martínez
Palabras heridas, Isla de paz y Girasoles poéticos, los 3 libros de la poeta quindiana Esther López Martínez, los cuales merecieron elogios del mundo cultural.
Distinguida dama, poeta valiosa nacida en Filandia, Quindío, el 17 de agosto de 1922 y fallecida el 9 de octubre de 1992 en la ciudad de Medellín, sus padres Juan López y María Martínez. Abuelos paternos Vicente López y Dolores Castaño y abuelos maternos Jesús Martínez y Dionisia Martínez.
Cursó sus estudios hasta culminar su bachillerato en el colegio Sagrado Corazón de Jesús de las Hermanas Bethlemitas de su ciudad natal y en Medellín en el Instituto Cultural Colombo Británico, periodismo en el Sena y en el Círculo de Periodistas de Antioquia. En la ‘Colina Iluminada’ ocupó su primer cargo como directora municipal de estadística.
En 1949 fijó su residencia en la capital de la montaña, trabajó en el Juzgado Cuarto del Trabajo, el Banco de Colombia durante 20 años, en esta institución mostró sus dotes culturales como corresponsal de la revista del banco.
Desde muy joven se destacó por sus dotes literarios que desarrolló con mayor énfasis en los círculos culturales de Antioquia, hizo parte de grupos de teatro, miembro del grupo cultural Los 18, del Centro Literario de Medellín, del Centro Poético Colombiano, de El Pequeño Parnaso de Bogotá, del grupo Maestro Fernando González y de otras organizaciones donde florecieron sus excepcionales condiciones de poeta.
De alto vuelo
El escritor y crítico Carlos Alberto Castrillón —amplio conocedor de la poesía colombiana y regional— señaló sobre la luminosa cantora quindiana (1): “(…) Hacer de la piel geografía y mostrar un erotismo pasivo, de autocontemplación y entrega, es el camino que se elige para romper las ataduras. En este sentido, hay que tener en cuenta a poetas como Nelly Upegui y Esther López Martínez, que asumen tópicos que muestran una gran capacidad para hacerle trampa a la convención social con el fin de expresar sus más íntimos anhelos (…)”. En su antología, Castrillón inserta un bello poema de Esther, un canto elegante y armonioso:
Tal vez otro domingo…
Día:/Domingo./Abro la puerta / y el sol juega / unos instantes/ con mi rostro. /Recibo / los periódicos / y empiezo a contabilizar / letras y frases. / Vuelvo / a pesarlas / y sin afanes / me detengo / a estudiarlas. / Otro día / quise / contabilizar / piedras, / árboles / y peces. / Y dejé /que mi cuerpo/ jugara con el agua. /Tal vez otro domingo / llegue alguien / a contabilizarme /también / en su memoria/.
Su vida y su obra es analizada por Angie Vanessa Ramírez Castillo en un trabajo universitario del programa de español y literatura de la Universidad del Quindío, con un valioso interés teórico y un análisis a fondo de su hondo mensaje femenino: “El propósito de esta investigación es la recuperación de la voz poética de Esther López Martínez por medio de una monografía crítica, la cual consiste en la construcción de la bibliografía, la elaboración del perfil de la poeta, el panorama crítico de sus obras literarias, la identificación de la tendencia poética y los simbolismos que predominan en su poesía(…)” (2).
Ramírez Castillo abunda en datos preciosos sobre la voz femenina en la poesía colombiana, incluida en antologías como Poesía colombiana del siglo XX escrita por mujeres, Tomo I, realizada por Cuesta y Ocampo; Poetas de Antioquia con Jorge Robledo Ortiz y Jorge Montoya Toro; Diccionario de Escritores Colombianos, publicado en Barcelona, España, por la reputada editorial Plaza y Janés; poemas I y II del Centro Poético Colombiano de Santafé de Bogotá y, desde luego, en la antología de Carlos Alberto Castrillón, ya mencionada.
La mirada de sus paisanos
El ilustre escritor y académico Álvaro Camargo Bonilla (3) destacó su biografía de mujer meritoria y culta, con la inclusión de varios poemas, uno de ellos, Pétalos muertos: “Siembra un poco/ de tu cosecha /en mis manos, /deja caer tus sueños/ uno a uno, / deja que me pierda / en tu divagaciones, / hoy que estoy / sedienta de palabras, / hoy que transito / por un horario lento, / hoy que veo la niebla / —acariciar la tierra– / hoy que pongo, / siete pétalos muertos / sobre mi piel / de ausencia/”.
En el mismo sentido, el intelectual Jaime Naranjo Orrego (4), en una bella página sobre su ilustre coterránea, expresó, entre otras cosas: “(…) Nuestra querida poeta está inscrita entre los grandes de la verdadera poesía, aquella que posee la imagen y la fuerza de lo genuino, de lo fecundo y de lo deslumbrante. Esta sensibilidad de alma por su autenticidad y lucidez, por su obsesión en la fuerza superior del amor, bien puede proclamar como el gran Macedonio Fernández: ‘No creo en la muerte de los que aman ni en la vida de los que no aman’”.
Su obra
Escribió 3 libros que merecieron el elogio de la crítica y del mundo cultural del país: en 1966 Palabras heridas; en 1978 Isla de paz, dedicado principalmente a su bella ciudad natal y dejó un libro inédito, Girasoles poéticos, publicado como obra póstuma por su sobrino Jaime Alberto López Ramos. En el prólogo de este libro, su autor Miguel Peláez Posada, dice con emoción: “Ella ama al hombre y lo considera un peregrino en su itinerario poético. En su presencia se siente como una niña asustada y se refleja en sus pupilas. Cuando el hombre se desvanece físicamente es entonces cuando mueren sus palabras y esculpe en el pensamiento la imagen metafísica de quién penetró en su espíritu y su carne y dejó ideas que reclaman la reflexión (…)”.
Condecoraciones
Recibió múltiples reconocimientos y condecoraciones del concejo, la alcaldía y la oficina de cultura de Filandia; de autoridades culturales de la ciudad de Medellín y de Bogotá. La Casa de Poesía Silva de Bogotá le rindió un bello homenaje en enero de 1993, con una significativa placa, instalada en la puerta de la casa donde nació, allí permanece como el recuerdo imperecedero de una de las hijas ilustres de la bella ciudad quien con su palabra y su ejercicio cultural, la puso en un alto sitial.
Fue en su prolífica existencia jurado de concursos de declamación y dio recitales en varias ciudades del país, en Bogotá, en Medellín y en su propia tierra.
Con la ayuda de los escritores que han observado a la gran poeta, y el aporte valioso del ilustre escritor, antropólogo y amigo Roberto Restrepo Ramírez, uno de los más fervientes apóstoles de la ‘Colina Iluminada’, entrego esta semblanza a los apreciados lectores, sobre una mujer que con mucho tesón y fortalecida por su llama interior, forjó una existencia en los cánones más exigentes de la poesía y la cultura, brillando con luz propia en los escenarios exigentes de la literatura. Poco conocida entre nosotros, sus largos años en Medellín la conectaron con el rico trabajo lírico antioqueño y colombiano, donde brilló con su excelente obra, con poemas que hacen parte de las antologías.
Esther López Martínez dejó un legado con su palabra bien escrita para que las nuevas generaciones se acerquen a sus libros con aprecio y agradecimiento, una mujer que elevó su trabajo literario, un recuerdo que permanece en su poesía.
1) Castrillón, Carlos Alberto. Antología de la poesía en el Quindío. Gobernación del Quindío. Oficina de Cultura.
2) Ramírez Castillo, Angie Vanessa. 2017. La voz poética de Esther López Martínez. Programa de español y literatura. Universidad del Quindío.
3) Camargo Bonilla, Álvaro Hernando. 26-10-12. Biografía de Esther López Martínez. Blogspot Camino del Quindío.
4) Naranjo Orrego, Jaime. 28-09-96. Personajes del municipio de Filandia. LA CRÓNICA DEL QUINDÍO.
Jesús Rincón y Serna
Gelasio Cardona Serna
Al conocer la dolorosa noticia de la muerte del D. Gelasio Cardona Serna todos los integrantes del Comité Permanente proclamamos el compromiso de seguir su valioso ejemplo y no escatimar esfuerzos sociales, políticos ni pedagógicos en la realización de su sueño que siempre fue la Defensa de los Derechos Humanos, y mas hoy, cuando a diario se asesinan los mas significativos dirigentes de nuestros sectores sociales. | |||||||||||||
Alonso Ojeda Awad | |||||||||||||
Tuve la fortuna de conocer al amigo y al emblemático compañero por una mejor sociedad, Gelasio Cardona Serna, desde los convulsivos años de 1980, cuando ya comenzaba a despuntar al lado de comprometidos luchadores por los Derechos Humanos como lo eran estadistas de la talla del excanciller colombiano Alfredo Vásquez Carrizosa y del sacrificado médico Héctor Abad Gómez, entre otros. Era la continuación de la sangrienta historia conocida. Centenares de mujeres y hombres, trabajadores por una patria digna, caían a lado y lado del camino de la vida masacrados por la vil convivencia de grupos armados al margen de la ley con las fuerzas del Estado. Ya se destacaba como un brillante profesor universitario que impartía sus enseñanzas a sus jóvenes alumnos quienes concurrían alegres a sus clases donde sobresalía como eminente catedrático de Derecho Constitucional y del Trabajo. Durante mas de una década asumió en las Universidades Libre y Autónoma de Bogotá este orgulloso desempeño, transmitiendo a sus educandos el respeto y la admiración por los trabajadores del mundo que habían hecho posible la realización del desarrollo humano. Desde muy joven se destacó como un eficiente profesional siendo en el año de 1964 secretario de la facultad de Derecho de la Universidad Libre y años después, se distinguió como decano de la facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Colombia, significativo esfuerzo pedagógico que había liderado en su fundación. Por tal motivo, se le considera con sobrados reconocimientos como Fundador de la Universidad Autónoma de Colombia. Inmensamente preocupado por la deprimente situación social y económica de los trabajadores impulsó con otros eminentes juristas nacionales e internacionales del Trabajo, la creación de la Asociación de Abogados Laboralistas al servicio de los Trabajadores. Esta Asociación ha aportado con generosidad sus conocimientos y formación a los sindicatos y trabajadores que tienen que verse a diario, enfrentados a un régimen que busca descaradamente proteger a los patrones, cuando se dan las justas e inaplazables luchas por la justicia social y por la Paz de nuestra patria. En el aspecto político mantuvo una férrea e ideológica militancia con el partido Comunista que lo consideró siempre uno de sus mas preclaros dirigentes en la difícil tarea de consolidar una línea política en beneficio de los sectores populares que han recibido siempre del Estado burgués una sistemática persecución, violencia y muerte. Nos volvimos a encontrar cuando regresé al país después de haberme desempeñado como Embajador de Colombia en Budapest, Hungría. Eran los tiempos en que Gelasio sobresalía ya como activo y comprometido presidente del Comité Permanente de Defensa de los Derechos Humanos. Mi formación política me había llevado a ser el director del Proyecto Pedagogía de Paz de la Universidad Pedagógica Nacional, donde me encontré a dos colombianos extraordinarios: El sacerdote jesuita y profesor universitario Javeriano Gabriel Izquierdo y el inolvidable amigo periodista Carlos Lozano Guillen quienes me invitaron a participar activamente en los esfuerzos por la defensa y promoción de los DD, HH. en Colombia. Bajo la presidencia del CPDH Comité Permanente de Defensa de los Derechos Humanos, dignamente representada por el Dr. Gelasio Cardona Serna se han cumplido una serie de tareas en beneficio de los Derechos Humanos de los colombianos. Por esta razón, al conocer la dolorosa noticia de su muerte todos los integrantes del Comité Permanente proclamamos el compromiso de seguir su valioso ejemplo y no escatimar esfuerzos sociales, políticos ni pedagógicos en la realización de su sueño que siempre fue la Defensa de los Derechos Humanos, y mas hoy, cuando a diario se asesinan los mas significativos dirigentes de nuestros sectores sociales. Gloria eterna a su lucha y a su memoria. Edición 767 – Semana del 26 de febrero al 4 de marzo de 2022https://viva.org.co/cajavirtual/svc0767/articulo10.html | |||||||||||||
Roberto Restrepo Ramírez
miércoles, 8 de enero de 2014
Helio Martínez Márquez
jueves, 22 de agosto de 2013
Ignacio Torres Giraldo
Enlaces externos: Edición electrónica de Cincuenta meses en Moscú - Biografía de Ignacio Torres Giraldo en la Biblioteca Luis Ángel Arango - Biografía de Ignacio Torres Giraldo en el blog de Jaime Naranjo Orrego "Personajes de Filandia".
Con referencia a la información que aparece en Internet sobre la fecha y lugares de nacimiento de Ignacio Torres Giraldo, me permito hacer las siguientes puntualizaciones de acuerdo con los registros eclesiásticos de matrimonios y bautismos que obran en el despacho de esta parroquia: 1. El libro de matrimonios 01, folio 76, presenta la inscripción del matrimonio de Ignacio Torres y Dolores Giraldo el 8 de julio de 1891, hijos de Martín Torres y Fernanda Arias y de Felipe Giraldo y María de Jesús López, respectivamente. 2. El libro de bautismos 03, folio 187, registra el bautismo de Ignacio Antonio el 5 de marzo de 1893, hijo de Ignacio Antonio Torres y Dolores Giraldo. Abuelos paternos Martín Torres y Fernanda Arias y maternos Felipe Giraldo y María de Jesús López. 3. Los hermanos Manuel José y José María nacieron en Filandia (Quindío) el 26 de abril de 1892 y el 17 de agosto de 1894, respectivamente, como aparece en los correspondientes libros de bautismo, con los nombres de los abuelos citados más atrás.
Para mayor información: jaimenao@outlook.com
Ignacio Torres Giraldo (1892-1968)
Ignacio Torres, un quindiano de 120 años
Desde muy temprano tiene conciencia de escritor, de observador y transmutar en palabras lo que su experiencia, su memoria y su investigación no querían perder. Sus primeros años de vida los pasó entre Pereira y Sevilla, ya que su padre sufrió de persecuciones a raíz de su apoyo a los liberales en la Guerra de los Mil Días.
Su progenitor se encarga de enseñarle a conocer los números, a dibujar y a firmar, pues no tenían los recursos y tampoco había escuela donde matricularlo. Aunque aprendió tarde a escribir, su sed de conocimiento, y su esfuerzo autodidacta de leer los avisos públicos, lo llevaron a lograr juntar sílabas y palabras desde muy niño.
Luego de lograr leer de corrido, se enamoró de la literatura y empieza a alquilar libros en la única biblioteca existente en Pereira, y cuando tenía la posibilidad compraba las obras que encontraba más afín con sus ideas comunistas de autores franceses y españoles.
Por falta de recursos no pudo entrar a la universidad, sin embargo, su espíritu curioso y ansioso por conocer el mundo, asiste a clases del profesor Deogracias Cardona. A pesar de no estar oficialmente en el curso que dictaba, Ignacio presentó poemas a su profesor dedicados al río Otún y que según él mismo eran “horrorosos”.
A pesar de ser apenas un adolescente, simpatizaba con el liberalismo radical de Rafael Uribe Uribe y de Benjamín Herrera, sin embargo, la revolución de octubre de 1917 lo llevan a vincularse al movimiento obrero y al marxismo. Lleno de energía e ideas sindicalistas, viaja por todo el país en labores de agitación, y participa en la fundación de los primeros sindicatos y grupos socialistas de Colombia.
Junto a otros lideres populares como María Cano, Raúl Eduardo Mahecha y Tomás Uribe Márquez, organiza sindicatos, promueve huelgas y hace demandas en defensa de los trabajadores. Gracias a un joven policía de Pereira que había fundado un periódico, aprende a ejercer el periodismo y se enamoró de las letras y de la forma de difundirlas entre la gente.
De esta manera participó de la redacción de los primeros periódicos comunistas del país entre los que se encontraba La humanidad y Tierra. Fue un hombre de acción y palabra, hizo mucho y escribió un montón, su inteligencia fue producto del aprovechamiento que les dio a las oportunidades que se le presentaron y que supo aprovechar en todos los instantes.
Durante su época de revolucionario sufrió detenciones, prisión y destierros arbitrarios de las autoridades locales y regionales que veían en Torres Giraldo un enemigo público por sus ideas. Sin embargo, no pudieron silenciar las voces revolucionarias con las que nació, y participó en la fundación de la Confederación Obrera Nacional, el Partido Socialista Revolucionario y el Partido Comunista de Colombia.
Además participó del IV congreso de la Internacional Sindical Roja y del secretariado latinoamericano de la Internacional Comunista en Moscú. Con la idea de conocer más y desarrollar nuevas ideas para Colombia, se traslada a la Unión Soviética, donde vive y trabaja por casi cinco años y se convierte en uno de los primeros enlaces comunistas con España y el resto de Latinoamérica.
Por enfrentamientos públicos con Luis Vidales y Augusto Durán, además de la desavenencia con la dirección nacional del partido Comunista, abandona este. Después de esto, se dedicó al trabajo intelectual y periodístico, publicando los cinco tomos de Los inconformes, trabajo histórico sobre las luchas populares en Colombia.
También escribió María Cano, mujer rebelde, La cuestión campesina en Colombia y escribió algunas obras de ficción todavía inéditas. En los últimos años, al tiempo que escribía, organizaba su archivo y dictaba cursos sindicales; también tuvo una pequeña librería en Palmira, llamada Cervantes.
Escribía historias del pueblo colombiano para aportar a su educación sembrando la esperanza y los deseos de un futuro mejor para los obreros, campesinos y demás sectores marginados de la sociedad. Murió a los 75 años en Cali y su cuerpo fue velado en la sede de la Federación de Trabajadores del Valle, siendo despedido por líderes sindicales y políticos.
Luego de su muerte, la familia donó su amplísimo archivo de libros y papeles a la facultad de humanidades de la universidad del Valle, que lo declaró patrimonio de la nación e inició sus trabajos de conservación y difusión.
Entre las donaciones se encontraba su Anecdotario, que muestra su propia definición, con pequeñas notas con identidad temática que concentran, en su espacio de escritura un imaginario que se parece a la realidad de los recuerdos.
El legado de su vida y obra debe servir como ejemplo a todos aquellos que deseen transformar lo existente y poner sus conocimientos al servicios del pueblo.
Demostró ser un intelectual de su época que lucho siempre por hacer de Colombia una sociedad verdaderamente democrática, independiente y soberana.













